UNA BANDA LLAMADA CAIFANES PDF

INTRO Slo podemos optar por seguir en la carretera y asegurarnos muy bien de que la carretera no vaya a ninguna parte. Esto: no ir a ninguna parte mientras aceleras, chupar tres cervezas, entrar a la noche, recorrer sus entraas, la uretra de la noche, esto es el rocanrol. Dnde comienzo. En una de las sillas del antro a la mitad de octubre del ochentaisiete, cuatro monos recin llegaron al escenario a derramar sus brumas. Uno de ellos canta la historia descoyuntada de un ser indefenso al que han amarrado a una plancha para poder castigarlo con la mustia, falsrrima terapia de los electroshocks. Castigo, voltaje, historia: dnde comienzo, en la abolicin de todo pasado para poder mirar aqu, en Insurgentes esquina con Pensylvania, el parto mexicano del rocanrol.

Author:Mikat Nebar
Country:Saint Kitts and Nevis
Language:English (Spanish)
Genre:Finance
Published (Last):6 August 2005
Pages:189
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Hay quienes no se bajan. Por principio, detestas la idea de contar un cuento de triunfadores. Un perdedor no es aquel que tiene menos billete.

El rocanrol, por ejemplo. El desmadre es entonces, y no va a dejar de ser, un rollo completamente interno. Tiene buenas calificaciones y lo toleran en la escuela. Monta a caballo y lo toleran en su casa. En ese ambiente de perdedores infantiles, Alfonso llega a sexto de primaria como llegan los cabrones: fumando. Al entrar a primaria en la Buenos Aires High School lo escogen para el coro.

Pink Floyd, Led Zeppelin. Es David R. Alejandro quiere tocar y se lleva sus cosas a casa de Alfonso. Los tres se tiran rollos, sacan todo lo que traen y lo echan encima de la mesa, se ponen a hacer ruido.

Parto de bizarrez, un arreglo punkoso de Sugar Oh, honey honey! Unos no saben lo que oyen y los otros ignoran lo que tocan.

La tocada, alcohol que baja sin parar por la garganta de un perdedor, se deja ir por la noche y la atraviesa libre. El hecho de que estos monos tengan sin saberlo un grupo es un asunto que no ha dependido de su voluntad. Diego Herrera era parte de esta gente. El director, que conoce bien la mota pero por lo visto, al menos en horas de trabajo, no la fuma, rebota al joven Diego a cambiarse.

Ya entrado en el rollo de los conciertos, Chava se junta con su amigo Javier; paran tres botellas, les encaraman un pandero y ya tienen el tambor. En el camino han llenado una garrafa con dos litros de pulque. Empieza el ochentaisiete. En otra parte, con algunos de estos monos, cuaja tembloroso un rollo oscuro que no promete limousines ni aviones particulares.

Cuando Jorge Palacios se va al tambo por andar poseyendo perico, se acaba el principal problema de las Pistolas de Platino: el cantante que canta horroroso. Diego: Yo era un asco en la escuela.

Odio las aulas y todo lo que tenga que ver con ellas. Alfonso: Durante el kinder no tuve problemas. Pasa dos o tres meses encerrado y cuando sale el clima afuera es distinto. Evidentemente, no lo dejaron ir.

Al menos nadie que tenga el poder de reprimirlos. Cuando junta mil pesos se compra un sax. Lo escucha, lo compra inmediatamente.

Ya con una guitarra, Alejandro es elegible para un grupo, y no tarda en ser reclutado. Pero como lo que les falta no es un rascador de guitarra, su primer trabajo es el de organista. Al menos hasta que necesitan un bajista. No tienen lo que se dice un grupo formado pero ya saben que se llaman Caifanes. Grupo que entonces, febrero del ochentaisiete, formalmente no existe. El primer problema no es el nombre.

Alejandro: Yo era muy introvertido. Me fui haciendo amigo de un gordo, que era rockero. Le dije Oye, pues yo quiero. O por agarrarles la cola a las chavas. Me encantaba el desmadre. En el kinder Amado Nervo hay un chapoteadero.

Al despertar, se levanta con demasiada prisa. Una vez concedido el deseo, ya puede salir tranquilo y victorioso hacia el otro mundo, bailando juntas y libres en su cabeza las promesas del Sargento Pimienta. Inmediatamente lo corren.

Y va a dar a otra jaula. A diferencia de ellos, Sabo anda tocando en todas partes. Pero igual que ellos Sabo no tiene un grupo al que pueda llamar su hogar. Sabo busca sin saberlo el final de la promiscuidad a la que han sido condenados sus dedos. Se saludan, quedan de verse, se despiden. Pero Sabo conoce, desde antes de comunicar la noticia a los otros dos, el camino preciso a recorrer.

Si se te ocurre comprar un traje de novia, el siguiente paso es salir a buscar morras que den la talla. Dicho de otro modo: si tienes dos tocadas y no hay banda, pues ponte a hacerla. No se compra una guitarra porque ya la tiene. Junto a su amigo Glen, obsesionado por ruidos similares, va componiendo rolas a base de rasguear las cuerdas con diferentes tensiones.

Sobre todo si se considera que por ahora el resto, los muchachitos normales de su edad, se mean a gotas con las vocecitas de eunucos de los Bee Gees. Durante la semana se dedican a limar las rebabas. Es decir, a limpiar de posibles residuos fecales el sonido del grupo. La ventaja de ser un extranjero argentino que toca el bajo es que al menos en la escuela te dicen Che, te hacen preguntas y te hacen popular. Inmediatamente Alejandro obtiene, si no dinero, por lo menos trabajo.

Incluso algo de flauta. King se le ocurre ir a Puebla. Diego: Y las venganzas. Me acuerdo que una noche fui a dejar a una chavita medio tarde y el ruco que me saca una pistola. Entonces hice un plan con mi cuate Jorge, que era el experto en venganzas Dos veces. Hace bolsas de cuero, chalecos, cinturones.

El rocanrol es el vicio que te saca de tu casa, te revuelca por la carretera del exceso y te devuelve al mundo convertido en otro mono. La tocada no estuvo mal. Es decir, por el momento: suficiente consistencia. Se pintan, dejan que el caos de sus neuronas se asome hasta los cabellos, se preparan meticulosamente para oficiar cada ritual, como el asesino amateur que deja a su cuerpo sudar y temblar de gozo durante los hermosos minutos que invierte en la compra del cuchillo.

Claro que no es un placer sano, las obsesiones nunca lo son y la hermosura tampoco. De este lado hay cables, bocinas, instrumentos, y cuatro monos que se agarran de ellos como se sostiene un arma: con la certidumbre de que si la sueltas te lleva el carajo. La primera rola que recuerda haber tocado es You really got me.

Nadie lo rescata, no necesita que lo rescaten. Las voces han tenido el tiempo suficiente para correr. Si esto no funciona nada va a funcionar. Si es posible, todo a la vez. Las tribulaciones de un extranjero en Huipulco. Sencillamente, hay que estar tocando porque esa, y ninguna otra, es la manera de estar bien.

Para Alejandro, la idea de salir a la calle es exactamente indispensable. No tiene lo que se llama un grupo pero por el momento, a punto de terminar secundaria, no lo necesita.

El Down Beat, el Musician. Descargan el equipo, lo conectan, tocan, desconectan y lo cargan de regreso. Lo que ganan ya lo gastaron. Y si se confunden, mejor. Los primeros que se acercan a Caifanes trabajan para CBS. No hay como el semblante horrorizado de un ejecutivo para saber que vas por el camino adecuado. Alejandro se instala en el bajo, que en realidad es una guitarra a la que le faltan las cuerdas agudas, y con ella por primera vez gana dinero.

La banda se llama Los Porones. Arman entonces una banda y le ponen el nombre de Manhattan. Tocan jazz crucero, rollos de Chuck Mangione y Deodato. Cherry toca, como las anteriores bandas, en las fiestas de todos los cuates y en una que otra boda.

Chava compone rolas que llevan verso y coro, coro y verso, hasta el agotamiento.

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Xavier Velasco - Una Banda Nombrada Caifanes

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Libros: Una banda nombrada Caifanes. La música como bandera, la literatura como vocación

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Una banda nombrada Caifanes de Xavier Velasco

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una banda llamada caifanes

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