LIBRO CASI ANGELES LA ISLA DE EUDAMON PDF

Los autistas pueden estar en los dos planos al mismo tiempo, siendo personas normales en el otro plano. Portales Reloj similar a los portales. Ellos tampoco poseen sombra. Fue el primero en ser absorbido por el reloj. Nicolas Bauer el fue absorbido por el portal despues de Cielo. Tiene muchas habilidades como Cielo.

Author:Vudojas Samukazahn
Country:Latvia
Language:English (Spanish)
Genre:Spiritual
Published (Last):12 November 2015
Pages:435
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ISBN:710-8-81312-412-8
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COM No hay tiempo! Fue un grito ofuscado, impaciente y, sin embargo, gracioso, surgido en medio de un grupo de albailes que daban los retoques finales a la gran mansin que estaban construyendo. Era el 11 de febrero de Estaban agotados y acalorados, queran terminar de una vez, pero un hombrecito pequeo, que caminaba con pasos largos sosteniendo una ridcula sombrilla blanca, los retena, mientras mostraba la hora en un reloj de bolsillo. El doctor Inchausti, elegante y solemne, se acerc al grupo y medi en la discusin.

Aunque el sol del medioda estaba insoportable y los hombres corran el riesgo de insolarse, el hombrecito, vestido con pantaln blanco, camisa blanca, levita blanca y zapatos blancos, gritaba muy irritado que deban terminar de colocar el reloj en ese mismo momento. Es muy importante, Inchausti! El doctor Inchausti no toleraba los atrevimientos y, adems, era muy considerado y afectuoso con sus empleados.

Sin embargo, el hombrecito contest como si ignorara que se trataba de uno de los hombres ms ricos y respetados de la ciudad, y con ms influencia. Inchausti, este reloj tiene que estar funcionando en dos horas. No hay tiempo! Una hora ms tarde, los albailes y el carpintero terminaban de empotrar el gran reloj que coronaba el altillo de la mansin.

Inmediatamente despus, cinco ancianos de estatura casi idntica, todos con rasgos y atuendos indgenas, 7 Entraron en la casa y subieron hasta el altillo, donde los esperaba el hombrecito de blanco. Los ancianos indgenas abrieron sus morrales, de los que empezaron a sacar cientos de piezas de relojera de todos los tamaos. Con una precisin admirable, en pocos minutos armaron el mecanismo del gran reloj.

El hombrecito de blanco abri una pequea valija blanca, de la cual sac un cofrecito de madera, tambin blanco. Y de ste, una pequea pieza de metal gris.

Tendi su diminuta y delicada mano, y coloc la pieza dentro del mecanismo del reloj. Los cinco ancianos y el hombrecito de blanco miraron el reloj durante unos cuantos segundos, hasta que el minutero marc por fin el primer minuto.

Y as fue cmo el imponente reloj construido por los maestros relojeros prunios comenz a funcionar. Y funcion a la perfeccin, sin adelantar ni atrasar, ni detenerse jams, durante exactamente aos, 9 meses, 11 das y 7 horas.

Una vez terminado el trabajo, el hombrecito sali al jardn trasero de la mansin, donde el doctor Inchausti mostraba a su joven mujer y a su pequeo hijo los rboles que haba hecho plantar. El hombrecito de blanco interrumpi la charla del doctor y su mujer con su acostumbrada irreverencia. No se va a romper, pero si se llegara a romper, que no va a ocurrir, claro; pero si llegara a ocurrir, en la improbable eventualidad de que se rompiera, aunque le repito que es casi imposible que eso suceda, no llame a ningn relojero para que meta sus manos.

Nosotros vamos a venir a arreglarlo. Est claro? Est claro contest el doctor, conteniendo la irritacin que le provocaba ese trato impertinente. Y cudenlo bienadvirti el hombrecito mientras se serva un vaso de limonada, sin que se lo hubieran ofrecido. No como se cuida a un reloj cualquiera. Tampoco como se cuida a un mueble. Mucho menos como se cuida a un objeto. Cudenlo como se cuida a un ser querido indic con precisin y se bebi de un trago la limonada. Qu bien me 8 vino! Qu verano ms insoportable!

No entiendo qu le gusta a la gente del verano. Buenas tardes. Y sin decir nada ms, se retir. La mujer mir a su marido, buscando una explicacin a su inusitada tolerancia, y pregunt con enorme curiosidad: Quin es ese hombre?

Es quien me salv la vida en el Per fue la contundente respuesta del doctor Inchausti. Cuando el hombrecito pas junto al pequeo hijo de la pareja, que jugaba en el jardn, el nio lo mir y le pregunt: Usted quin es?

El hombrecito lo mir, le sonri y dijo: Si te diera a conocer mi nombre y te explicara realmente quin soy, no lo entenderas.

Dir, solamente, que me dicen Tic Tac. Y se alej, mientras abra su ridcula sombrilla blanca. El nio casi hubiera jurado que lo vio desaparecer entre las gardenias. En el instante en que el minutero del reloj de la mansin comenzaba a girar, a 17,8 kilmetros al noroeste de la mansin, en una estancia que tambin era propiedad del doctor Inchausti, otro grupo de ancianos prunios, comandados por otro hombrecito de blanco idntico a Tic Tac, pona en funcionamiento un reloj igual.

Yen ese mismo instante, a 17,8 kilmetros al sur de la estancia, en una parroquia del pequeo pueblo de Escalada, otro grupo de ancianos prunios, comandados por otro hombrecito de blanco, rplica de Tic Tac, pona en funcionamiento un tercer reloj, anlogo a los otros dos. En el ao no haba aviones ni satlites. Si hubiera habido algo semejante, un observador, desde el cielo, podra haber advertido que durante una fraccin de segundo tres puntos emitieron una luminosidad azulada, intensa, y los tres vrtices se unieron a travs del firmamento, formando un tringulo equiltero perfecto.

Todos sus males, en realidad, eran uno solo: la ruina en la que haba cado tras dilapidar la fortuna familiar. A su padre le haba llevado toda una vida duplicar la riqueza de los Bedoya Agero.

A Bartolom, en cambio, le llev apenas unos pocos aos acabar con ella. A pesar de su juventud, ya era un aristcrata en bancarrota, por eso la noticia de la ruptura de su ta con su primo era una buena chance de recuperar la fortuna perdida. Era el da 10 de enero de , y estaba sofocado por el calor que se haba acumulado en el pequeo departamento de dos ambientes en el que haba recalado con Malvina, su hermana menor, cuando se enter de la noticia. Lo que haba ocurrido era un escndalo: la severa Amalia Inchausti haba descubierto que su hijo tena un romance con Alba, la mucama, y, producto de ese amor, ella haba quedado embarazada.

En apariencia, no se trataba de un simple amoro; el joven Carlos Mara afirmaba estar enamorado de la mucama, y ante eso, la anciana expuls a ambos de inmediato de la mansin familiar y cort todo lazo con su nico hijo.

Siendo viuda, se haba quedado completamente sola. Ante ese panorama, Bartolom se acerc de inmediato a su solitaria ta, con la intencin de ganarse su favor. Se visti con su mejor traje, beige claro, se bati suavemente los copiosos rulos de su cabellera, y se coloc su sombrero preferido, al tono. Se puso unas gotas de perfume, imitacin de uno muy costoso, y gast un dinero imprudente en las masas 13 preferidas de su ta. As la visit, luego de varios aos sin verse, le expres sus ms sinceras condolencias por lo que haba ocurrido, y se mostr en un todo de acuerdo con la decisin de limpiar la vergenza familiar perpetrada por el dscolo de Carlos Mara.

Volvi a visitarla el sbado siguiente, y el siguiente, y el siguiente. Y pronto la visita de los sbados se transform en una costumbre: tomaban el t con masas y hablaban de la desfachatez del primo en persistir en darle un apellido tan ilustre a una simple mucama. Amalia no quera ni or hablar de su hijo, ni de la mucama, por supuesto, ni del nieto que le daran. Soy una pobre viuda sin hijos sentenci con frialdad la amarga anciana.

Sin hijos no, tita Yo la quiero como a una madre, quirame como a un hijo! Al poco tiempo empez a visitarla dos o tres veces por semana. Se convirti en su confesor. Ms tarde comenz a ocuparse de sus asuntos y finalmente consigui llevarle las cuentas.

Fue ah, al inmiscuir sus narices en los libros contables, cuando su ambicin descomunal encontr una medida tan inmensa como la fortuna de Amalia Inchausti. En sus visitas cada vez ms frecuentes, Bartolom comenz a advertir que el ama de llaves, la severa Justina, quien vesta siempre de negro y llevaba el pelo recogido en un turbante, lo miraba de manera sugestiva.

Sus grandes ojos negros expresaban algo inequvoco: amor. Bartolom se aprovech de eso, y generndole expectativas que nunca respondera, se gan su favor. Era bueno tener de su lado a la persona de mayor confianza de la anciana. Unos meses ms tarde, el 21 de septiembre de , Amalia recibi un escueto telegrama de su hijo, en el que le comunicaba que ese da haba nacido ngeles Inchausti, su nieta.

Bartolom temi que ante esa noticia la vieja se ablandara y recompusiera los lazos familiares, pero lejos de conmoverse, Amalia se enfureci an ms, indignada Con la idea 14 de que esa bastarda llevara su ilustre apellido. Y nuevamente se neg a ver a su hijo y, sobre todo, a su nieta recin nacida. Poco a poco, Bartolom fue ocupando el lugar del desterrado, y logrando que su ta lo quisiera como a un hijo. Albergaba la esperanza de que, llegado el momento, pudiera heredarla.

Un da abandon el caluroso dos ambientes en el que viva con su hermana y ambos se mudaron a la mansin, en la que ya casi ni se hablaba del primo, ni de la mucama, ni de la nieta. Era como si nunca hubieran existido. Cinco aos despus de la expulsin de Carlos Mara, Bartolom era ya el seorito de la casa.

Justina fantaseaba en secreto con l y lo que haran juntos con esos millones, pero una noticia intempestiva barri sus fantasas de un plumazo. Me caso, che dijo con simpleza Bartolome, como si hubiera hecho un comentario sobre el clima. S, me caso repiti Bartolome sin dar ms detalles. Y lo concret con una celeridad tal que hizo sospechar a Justina de las verdaderas razones de tan apresurada decisin.

Sus temores se confirmaron siete meses ms tarde, cuando Ornella dio a luz a su beb, al que llamaron Thiago. Era el 24 de agosto de Tiene el lunarrr de los Inchausti afirm Justina al ver al pequeo beb que, en efecto, tena un diminuto lunar en una mejilla. Bartolome era Inchausti por parte de madre. El casamiento de Bartolome, y el posterior nacimiento de su hijo, amargaron muchsimo a Justina, cuya obsesin por su seor se acrecentaba hora tras hora. Sin embargo se mantena fiel a l y a sus planes, y accedi a interceder ante la vieja Amalia, que si bien estaba postrada en una cama desde mucho tiempo atrs, segua con el control absoluto de todo lo que ocurra en la casa.

Justina le asegur que esa tal Ornella era una chica de muy buena familia, y la ta Amalia 15 Estuvo finalmente de acuerdo con la idea de que vivieran en su mansin. Pero a pesar de lo que aparentaba ser, desde el da en que lleg hasta el da en que se fue, Ornella tuvo en Justina a una acrrima enemiga. La vida transcurri sin novedades durante un tiempo. El pequeo Thiago creca feliz en la mansin, en tanto que el amor de Justina por Bartolom aumentaba su infelicidad, proporcionalmente a la impaciencia de su seor.

No se muere ms esta vieja! Y s, tiene una salud de hierrrrro la desgraciada. Puede llevar arios

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Casi Ángeles - La isla de Eudamón

COM No hay tiempo! Fue un grito ofuscado, impaciente y, sin embargo, gracioso, surgido en medio de un grupo de albailes que daban los retoques finales a la gran mansin que estaban construyendo. Era el 11 de febrero de Estaban agotados y acalorados, queran terminar de una vez, pero un hombrecito pequeo, que caminaba con pasos largos sosteniendo una ridcula sombrilla blanca, los retena, mientras mostraba la hora en un reloj de bolsillo. El doctor Inchausti, elegante y solemne, se acerc al grupo y medi en la discusin. Aunque el sol del medioda estaba insoportable y los hombres corran el riesgo de insolarse, el hombrecito, vestido con pantaln blanco, camisa blanca, levita blanca y zapatos blancos, gritaba muy irritado que deban terminar de colocar el reloj en ese mismo momento. Es muy importante, Inchausti!

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