JEAN DABIN DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO PDF

Es errneo el empleo que se hace a veces de la expresin Estado como sinnimo de gobierno sensu lato. Se encuentra ciertamente un go- bierno del Estado, que es, en efecto, una parte esencial del mismo. Pero si el Estado no debiese comprender ms que el gobierno, en dnde colocar a los gobernados y qu nombre dar al sistema por el cual y en el cual los gobernados se ligan con el gobierno? De igual modo, no bastara repre- sentar al Estado como una simple organizacin tcnica al servicio del pueblo, el pueblo debe necesariamente entrar en el Estado, representar all un papel, aunque no sea ms que a ttulo de sbdito obligado a some- terse a las exigencias de la organizacin. As, el concepto de Estado debe necesariamente abrazar, al lado del gobierno o de la organizacin, a los individuos sometidos a ese gobierno o a esa organizacin, que es el go- bierno o la organizacin del Estado.

Author:Shaktishakar Sagis
Country:Saint Kitts and Nevis
Language:English (Spanish)
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Published (Last):15 January 2004
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Es errneo el empleo que se hace a veces de la expresin Estado como sinnimo de gobierno sensu lato. Se encuentra ciertamente un go- bierno del Estado, que es, en efecto, una parte esencial del mismo. Pero si el Estado no debiese comprender ms que el gobierno, en dnde colocar a los gobernados y qu nombre dar al sistema por el cual y en el cual los gobernados se ligan con el gobierno?

De igual modo, no bastara repre- sentar al Estado como una simple organizacin tcnica al servicio del pueblo, el pueblo debe necesariamente entrar en el Estado, representar all un papel, aunque no sea ms que a ttulo de sbdito obligado a some- terse a las exigencias de la organizacin.

As, el concepto de Estado debe necesariamente abrazar, al lado del gobierno o de la organizacin, a los individuos sometidos a ese gobierno o a esa organizacin, que es el go- bierno o la organizacin del Estado.

El anlisis de la definicin propuesta sugiere en seguida una distin- cin entre elementos anteriores al Estado y que ste viene a determinar naturalmente en funcin de su propio sistema y elementos determinan- tes, nicos verdaderamente constitutivos de la esencia y de la nocin del Estado.

Hauriou, Prcis de Droit Constitutionnel, 2a. Seccin I Los elementos anteriores al Estado 7. Los elementos anteriores al Estado son dos: en primer lugar, cierto n- mero de hombres, que forman la materia de la agrupacin estatal; des- pus, un territorio delimitado, formando el marco y la base de la agrupa- cin.

Acerca de estos elementos previos, nos contentaremos con nociones enteramente sumarias. El Estado agrupa hombres, es decir, seres racionales y libres, dota- dos de una vida y de un fin personales, y no de fragmentos individuali- zados de una especie: humanidad, pueblo, nacin, clase o colectividad cualquiera.

Mas con- viene subrayar desde ahora que la concepcin del Estado es inseparable de una concepcin del hombre y que toda doctrina negadora de la perso- nalidad humana tiene su repercusin necesaria en el campo del Estado, ya sea que se quiera poner la organizacin estatal al servicio de la masa hi- postasiada humanidad, pueblo, nacin, clase Pero esas diversidades, que pueden influir grandemente sobre las modalidades es- 6 Comp. Hauriou, Prcis, p.

Segundo rasgo: un hombre o algunos hombres no bastan para for- mar un Estado. El nmero es la condicin necesaria de toda agrupacin, pues sta, a diferencia de la fundacin, implica no slo una idea servida por uno o varios rganos, sino una reunin de hombres que aportan a la idea un concurso personal.

Los hombres as agrupados en el Estado pue- den, por lo dems, ser numerosos, muy numerosos o poco numerosos: de- terminados Estados son ricos en hombres, otros pobres o muy pobres. No por ello dejan de tener, unos y otros, la naturaleza del Estado.

Es preciso, sin embargo, para que el Estado aparezca, que haya un nmero bastante considerable de hombres, porque si no, la necesidad especfica que tiende a satisfacer esta forma social carecera del nico medio que puede darle nacimiento.

Se tendr entonces una agrupacin, de carcter poltico quiz, pero inferior, por ejemplo una ciudad, aun cuando lleve el ttulo de Esta- do en el sentido del derecho de gentes positivo. Sin embargo, sera errneo creer, con los antiguos, que partan de una concepcin ms bien terica, o con ciertos gobiernos modernos, que obe- decen a un mvil de defensa, que el Estado, por lo menos el perfecto e ideal, postule una autarqua, es decir, aptitud de la poblacin a bastarse a s misma, especialmente desde el punto de vista econmico.

Agreguemos que la vida en el Estado requiere, entre los individuos que lo componen, un determinado acercamiento en el espacio, condicin facilitada hoy da, a pesar de las distancias, por el recurso de los medios de comunicacin.

As se realizar el concepto de poblacin , que evoca 8 Comp. Pero si el Estado implica reunin y concentracin de hombres, no es de su naturaleza reunir en una formacin nica a todos los miembros de la humanidad.

En la actualidad el mundo est repartido entre mltiples Estados y, a consecuencia del principio de las nacionalidades, el fraccio- namiento se ha acentuado por obra de los tratados consecutivos a la gran guerra. De tal suerte que el Estado nico, universal, con cualquier nombre que se le llame super-Estado o Esatados Unidos del mundo no figura en el nmero de las realidades de hoy ni, a lo que parece, de las eventuali- dades de maana.

A pesar de su calidad de personas humanas individuales, los hom- bres agrupados en el Estado no son, con relacin a los dems, seres aisla- dos. Antes de ingresar en la formacin estatal,10 estn unidos entre s por toda suerte de vnculos, de orden fsico, moral, econmico, social, religio- so En 10 Se adopta aqu el punto de vista lgico, si no el cronolgico, pues no se trata de suscitar una discusin acerca de si siempre y en todas partes la formacin poltica ha sucedido a la familia, aunque ciertamente haya motivo para pensarlo, sobre todo en lo que respecta a la formacin del Estado.

Maunier, Essai sur les groupements sociaux, Pars, Vase tambin E. Martin Saint-Len, Les socits de la nation. Estudio de los elementos constitutivos de la nacin francesa, Pars, I, pp. Duguit, Trait de Droit Constitutionnel, 2a. II, pfo. Para no hablar ms que de la familia, es desde luego un error imagi- nar al grupo familiar como una entidad simple, revestida de personalidad, desde el momento en que el concepto de familia engloba una sntesis de relaciones personales, entre el marido y la mujer por una parte grupo conyugal, segn la expresin de la Escuela , entre el padre y la madre y los hijos, por otra grupo paterno.

Adems, no existen individuos sin familia, por lo menos actual, hurfanos o clibes, que el Estado debe, sin embargo, admitir entre el nmero de quienes di- rectamente dependen de l? En fin, para estar autorizado a substituir, a ttulo de unidades compo- nentes del Estado, las familias a los individuos, sera preciso estar en apti- tud de demostrar, previamente, que el fin del Estado se encuentra en el prolongamiento exclusivo de los fines biolgicos, morales y econmicos de la familia, pues si el Estado es un compuesto de familias, no podra tener, como toda federacin de grupos, otro fin ltimo que el del grupo elemental.

Ahora bien, cualquiera que sea para el individuo la importan- cia de los fines familiares, lo cierto es que stos no agotan la totalidad de los fines de la vida humana. De all resulta que al lado de los fines pro- pios de la familia, el Estado, que tiene, como lo veremos, la carga del bien general de los ciudadanos, debe tambin preocuparse de los fines hu- manos extrafamiliares.

En definitiva, puesto que todas las instituciones y todos los grupos estn, en planos diversos y entrecruzados, al servicio de los individuos humanos, ms vale sostener que en la base del Estado, como de la familia, se encuentran individuos o, si se quiere, personas, su- jetos y beneficiarios inmediatos de la agrupacin.

Dabin, Sur le concept de famille , Miscellanea Vermeersch, vol. II, pp. Sobre las consecuencias prcticas de esta concepcin, vase infra nms. Todas estas determinaciones que el individuo lleva consigo a la co- munidad poltica y que en ella conserva y tiene derecho de cultivar, se imponen respecto del Estado mismo, obligado a salvaguardarlas y promo- verlas, a conformar a ellas sus propias instituciones, las leyes y toda su poltica. Pero, puesto que no existe un Estado nico que englobe a todos los habitantes de la tierra, de acuerdo con qu principio, racional o emp- rico, se clasificarn las poblaciones entre los diversos Estados que se di- viden el mundo?

Tericamente, son concebibles varios criterios, unos a base de contigidad territorial la habitacin en un mismo crculo geo- grfico, lo que supone poblaciones sedentarias, otros a base de afinida- des personales de diversas especies, o incluso una combinacin cualquie- ra de uno y otro principio, territorial y personal.

En la prctica, y en nuestros das, es el principio nacional, aunque entendido de muy diversas maneras, el que se propone generalmente como el criterio racional, natural, de la agrupacin de los individuos en el Estado: ste no debe comprender, hasta donde sea posible, ms que a los nacionales y, si es posible, a todos los nacionales El problema de las relaciones entre la nacionalidad y el Estado es as resuelto por la idea de la coincidencia del Estado y la nacin.

Es el famoso derecho de los pue- blos a disponer de s mismos que, salvo divergencias de interpretacin sobre el principio y sobre las modalidades, es reconocido en todas partes, en Francia, en Alemania, en Inglaterra, en Italia, en Amrica.

Al lado de este criterio se debe sealar otro, concurrente, cuya importancia prctica es mucho menor, pero que, sin embargo, representa una idea-fuerza: el principio del Estado de clase, entindase que de la clase proletaria, instru- mento de revolucin, precursor de la sociedad universal sin clases. Anali- cemos sumariamente estos dos principios.

Es, en efecto, la nacionalidad la que hace la nacin y no a la inversa. Ahora que, como se ha dicho, el acuerdo realizado en las palabras ya casi no existe en las ideas: hay una concepcin francesa, una concepcin alemana, una concepcin inglesa de la nacionalidad y de la nacin. De suyo, la nacionalidad no podra designar ms que un determinado carcter que afecta a los individuos, que aproxima unos a otros a los indivi- duos que llevan impreso ese carcter comn, que los distingue de los indi- viduos y grupos extranjeros, marcados con un carcter diferente.

De dnde deriva el carcter nacional? Cul es su elemento determinante? Aqu es donde las opiniones se contraponen y se diversifican casi al infinito. Se han propuesto sucesivamente, segn las tendencias y los intereses, la sangre,17 la lengua, la religin, las costumbres, la vida en comn sobre el mismo suelo, los recuerdos vividos en comn, la voluntad de realizar juntos grandes empresas Y, sin duda, todos esos factores intervienen en propor- cin variable segn el caso.

Pues, en definitiva, la nacionalidad, para las masas como para los individuos particulares, es no slo cuestin de ser, en el sentido de una determinacin fsica tomada; es tambin cuestin de volun- tad: no obstante las diferencias tnicas, pueden establecerse a la larga seme- janzas, que resultan de haber adoptado un partido de colaboracin en el culto de un ideal comn, aunque sea de un ideal especficamente poltico como, por ejemplo, el amor a la independencia y a la libertad.

No es el caso de 17 Vase especialmente, acerca de la concepcin de raza en la doctrina nacional-socialista, R. Bonnard, Le droit et ltat dans la doctrine nationale-socialiste , Revue de Droit Public, , pp. Mankiewicz, Le national-socialisme allemand, ses doctrines et leurs ralisations, Pars, , t. I, nms. Delos, La socit internationale et les principes du droit public, Pars, , pp. Baudin, Cours de Philosophie Morale, Pars, , pp. Porque si flamencos y valones pertenecen a grupos tnicos diferentes, basta, para que exista una nacionalidad belga, que unos y otros se den cuenta de la solidaridad que los une en muchos otros puntos de vista esenciales, y de la imposibilidad en que estaran de guardar su originali- dad, aun nacional y cultural, viviendo separados o incorporados a Estados distintos.

No est prohibido, pues, concebir y desear el advenimiento de un nacionalismo a base de razn poltica o de razn a secas, desprovisto de las exageraciones de un nacionalismo basado exclusivamente sobre la raza o la lengua. Tanto ms cuanto que este acontecimiento no sera ms que un renacimiento: la concepcin primitiva y en cierto modo fisiol- gica del nacionalismo es reciente, y no es ella la que ha contribuido a la formacin de las nacionalidades ms homogneas, tales como la francesa.

En cuanto a la nacin, ella significa sin duda la suma de indivi- duos o, si se quiere, la serie de generaciones sucesivas marcadas con el mismo carcter nacional. Es una posicin adoptada muy frecuentemente en poltica, en sociologa y en derecho. Una nacin puede ciertamente tener su carcter, su fisonoma, y, en este sentido, su personalidad propia. Ms exactamente: este carcter es el de los individuos que la componen22 y puesto que, por hiptesis, es comn a stos, crea entre ellos una comunidad que se llama la nacin y de la que resulta entre los individuos, miembros actuales y futuros de la misma nacin, un conjunto de derechos y deberes recprocos.

Vase, acer- ca de ese punto, Carr de Malberg, t. I, nm. Por lo dems, se encontrar nuevamente este concepto: vase infra, nms. Adems, respecto de la nocin jurdica y de la nocin tnica de la nacin, R. Bonnard, op. Renard, La Thorie de lInstitution, Pars, , pp. Bau- din, Cours de Philosophie Morale, Pars, , pp. Se trata, pues, de semejanzas individuales. Un carcter comn, aunque sea fuertemente sentido, aunque genere obligaciones, no basta para dar nacimiento a un ser real distinto, dotado de individualidad objetiva y menos an a un ser dotado de indi- vidualidad subjetiva, en suma, a una persona moral.

Para alcanzar el grado de institucin-persona se requiere la reunin de estos dos elementos indispensables: una idea directriz incorporada en una organizacin; pues bien, uno y otro elementos hacen falta en el caso de la nacin, a pesar de la solidaridad que une a los individuos nacionales en el espacio y en el tiempo.

La idea nacional que se trata de salvaguardar o promover puede ciertamente a pesar de lo vago del concepto propor- cionar el principio de una institucin: as en la teora que pone a la insti- tucin-Estado al servicio de la idea nacional. Pero la nacin misma no es ms que un hecho social, respetable sin duda, pero no una institucin su- jeto de derecho.

Con toda justicia hacen valer que la humanidad no es una sociedad en el sentido propio del trmino. No existe sociedad en general, no existe organismo que no tenga un fin propio que alcanzar, y la sociedad de todos los hombres no puede tener finalidad propia, es decir, fines que no se resuelvan en fines individuales.

Si la argumentacin es verdadera, claro es que vale a fortiori para grupos nacionales, minoritarios o inclusive mayoritarios, que no renen ms que a una fraccin de los nacionales: con menos razn que la nacin completa, las ramas desgajadas de la nacin, que existen en el seno de diversos Estados, no constituyen por s mismas, en el plano sociolgico, personas morales distintas.

Delos, op. Perroux, Vocation chrtienne et vocation nationale , La vie intellectuelle, t. LII, nms. Carli, Rapport au Ille. Congrs Nationaliste, celebrado en Miln, en mayo de , citado por M. Prlot, LEmpire Fasciste, Pars, , nm. Mas esa es una hiptesis distinta que se volver a encontrar ms adelante: vase infra nms.

De hecho muchos Estados realizan la coincidencia con la nacin, en el sentido de que todos sus sbditos son, al mismo tiempo, connacionales. Esto no quiere decir que, en la hiptesis de la coincidencia, la Nacin haya sido siempre anterior al Estado.

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